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martes, 16 de noviembre de 2021

Tapería O'Canario, Galicia calidade


La gastronomía es una de las maravillas naturales de Galicia. Y si estamos en Vigo y queremos disfrutar de sus manjares, nuestra recomendación es visitar la Tapería O'Canario. Se trata de un restaurante ubicado en Rua Llorente 28, en el barrio que se asoma al puerto de la ciudad y cerca del casco histórico.


Conocimos el lugar en una de nuestras primeras visitas a Vigo y desde entonces siempre que vamos a Galicia buscamos una excusa para acercarnos y gozar con sus delicias gastronómicas. Como no podía ser de otra forma, su especialidad es el marisco, tanto cocido como a la plancha, que adquieren diariamente en el mercado. Ofrecen producto de temporada, por lo que es preferible reservar y a la vez informarse de si nos podrán ofrecer aquello que vamos buscando como capricho, ya sean percebes, centollo o langosta.


 

El comedor no es muy grande, pero tiene espacio suficiente para disfrutar de una agradable comida. Una vez sentados, previa reserva, los camareros nos informarán amablemente de los productos que han podido conseguir fuera de carta. Conviene prestar atención a sus recomendaciones puesto que siempre son acertadas.

Si vamos en grupo y queremos probar la gran variedad de productos que ofrece el mar, decantarnos por una mariscada será la opción más correcta. Así comeremos langostinos, gambas, quisquillas, cigalas, buey centollo, navajas, percebes, zamburiñas, mejillones… Todo ello regado con un albariño fresquito nos hará recordar esa comida por siempre.


Si queremos ser más selectivos en nuestra elección recomendamos pedir pimientos de padrón para empezar, y seguir con navajas a la plancha, zamburiñas con la salsa de la casa, y percebes. Tarta de la abuela o de chocolate de postre y un chupito de crema de orujo, o dos. 


Si nos quedamos con hambre, pese a lo generoso de las raciones, seguro que encontramos en la carta algo con lo que acabar de llenar el buche, ya sean raciones pescados o carnes. Los precios son ajustados y la relación calidad-precio es muy buena. Así que solo queda comer, beber y gozar.





lunes, 20 de abril de 2015

Descubriendo las Bardenas Reales de Navarra

Las Bardenas Reales son uno de esos paisajes difíciles de describir. En un lugar como Navarra, rico en vegetación, frutas, verduras y hortalizas, ríos, bosques y montañas, encontramos un desierto inhóspito, un paraje agreste de 42.000 hectáreas, en el que la lluvia y el viento moldean la tierra a su antojo creando formaciones diversas, de aspecto lunar, espectaculares, y a veces, increíbles.



Declarado parque natural y bajo la protección de la Unesco, en los últimos años ha ganado cierta fama como destino turístico y se han acondicionado varias vías de acceso para poder recorrer su superficie sin demasiado riesgo a perderse.



No obstante, si no se conoce, bien merece una visita este singular paraje, diferente a cualquier otro que se haya visitado y en el que se podrán vivir mil y una aventuras al estilo del más intrépido Indiana Jones. Así lo han creído los directores de películas como 'El mundo nunca es suficiente' de James Bond, 'Airbag' y 'Acción Mutante'.

Localización


Las Bardenas Reales se encuentran en la zona sureste de Navarra, lindando con Aragón. Limita con dieciséis municipios, de los cuales trece son navarros y tres aragoneses. Los navarros son: Valtierra, Arguedas, Carcastillo, Santacara, Mélida, Rada, Caparroso, Villafranca, Cadreita, Tudela, Fustiñana y Buñuel; en tanto que zaragozanos son: Tauste, Ejea de los Caballeros y Sádaba.  





El territorio de las Bardenas no pertenece a ningún municipio. En su día fue propiedad de la corona, de ahí el apelativo de Reales y en la actualidad es de dominio público siendo propiedad el gobierno de Navarra. Los pueblos que la rodean tienen derecho de aprovechamiento o goce en las Bardenas al igual que el Monasterio de la Oliva y los valles de Roncal y Salazar, de ahí su denominación como 'congozantes'. 




Estos derechos de aprovechamiento han ido siendo concedidos por los reyes a lo largo del tiempo y obedecen a diferentes causas y objetivos. También los privilegios de aprovechamiento son diferentes, unos son para que los rebaños de ovejas puedan pastar y pasar el invierno, como los otorgados a los valles del norte de Navarra, otros para poder hacer leña o para poder cultivar. Esta información y mucha más se puede encontrar aquí.

Por donde entrar y salir


Una ruta recomendada por su sencillez y facilidad de seguir, siempre en coche, eso sí, podría comenzar entrando al parque en la carretera Carcastllo-Sádaba, la altura del kilómetro 5. La entrada queda a la derecha y tras un par de kilómetros se llega al monumento al pastor, una escultura de unos cinco metros en homenaje a los pastores que en invierno bajan con sus rebaños desde el Pirineo para buscar el pasto que escasea en las alturas.



Continuando por el camino de la derecha, bien señalizado, iremos recorriendo las Bardenas y disfrutando de su paisaje lunar. La alternancia de materiales blandos, magnas y arcillas, con otros más duros, arenisca y calizas, ha producido que la erosión sea de forma tabular, es decir, la parte superior, capa de material duro, no se erosiona mientas que la inferior lo hace de forma muy relevante y rápida lo que produce que los bordes se vayan desgastando hasta que cae la parte superior.




 Las formaciones resultantes de dicha erosión adquieren formas curiosas y sorprendentes. Los torrentes de agua forman ríos que moldean el terreno creando, enormes grietas en el terreno, gargantas y cauces secos de formas laberínticas que se pueden recorrer a pie.




 

La formación más característica de las Bardenas es sin duda el cabezo de Castildetierra, lugar de peregrinaje de los turistas que se adentran en el desierto navarro y objetivo de las cada día más numerosas cámaras fotográficas que apuntan hacia él.





Desde allí la carretera nos conduce hacia Arguedas, donde pondremos fin a nuestro recorrido por este singular desierto tan cercano pero que nos inevitablemente trasladará nuestra mente hasta lejanos cuentos y aventuras.

El menú: caldero y chuletillas


Después de este recorrido, que nos habrá dejado con la boca abierta por los paisajes descubiertos, debemos reponer fuerzas, y que mejor que hacerlo con platos típicos de la zona de la Ribera navarra. Platos tradicionales que se han cocinado desde siempre en la región, por los agricultores bardeneros y por los habitantes de los pueblos. En primer lugar caldero. Guisado de cordero con patatas. 




La receta es sencilla. Se sofríe cebolla, pimiento verde y ajo en el recipiente, que se denomina caldero y de donde coge el nombre el plato, se añade el cordero troceado y se rehoga durante 15 minutos para que se dore. A continuación se añaden las patatas cascadas, una guindilla cayena, tomate y un par de hojas de laurel, Se cubre de agua y se deja hacer hasta que se consuma el agua y las patatas estén tiernas. Se le pueden añadir caracoles. La costumbre era repartir cucharas entre los comensales comerlo directamente del caldero, aunque también se puede servir en el plato a cada comensal. 



Como segundo plato que mejor que chuletillas, también de cordero, si ha pastado en las Bardenas mejor, asadas al sarmiento de vides cultivadas también en este paraje. 





Acompañado todo ello de un buen vino. ¿Se puede pedir algo mejor? Una buena comida no se remata sin un postre a la altura, y me atrevo a recomendar la tarta de hojaldre de pastelería Casa Vidaurre de Olite. Hacen otras muchas también deliciosas pero para mi la de hojaldre es simplemente espectacular. 




No hay mucha oferta hotelera por la zona pero siempre se puedo uno alojar en una de las varias casas rurales que se ofertan en los pueblos de la Ribera. Como ejemplo recomendaremos las del municipio de Mélida: Casa rural Encarna, Casa rural Las Gemelas y Casa rural Telas.

Pronunciación


Como curiosidad cabe decir que la pronunciación de la palabra ‘Bardena’ suele realizarse de dos formas diferentes, en llana o en esdrújula (esto es, como Bardena o Bárdena). La denominación de Bardena sin tilde es la que figura en los documentos oficiales desde la Edad Media, la más utilizada por los habitantes de las poblaciones que circunda las Bardenas y la utilizada por la propia entidad gestora del territorio: la Comunidad de Bardenas Reales. El acento parece ser que proviene de la pretensión de distinguirse de los campesinos.

p.d.: Una parte de las Bardenas la ocupa el campo de tiro que utiliza todavía el ejército para hacer prácticas con sus cazas, que alteran la paz de este parque natural y de la gente que lo disfruta. Los carteles que impiden el paso y que avisan de que es zona militar son bien visibles. 


Make Love Not War!!! 




miércoles, 9 de abril de 2014

Uxarte sagardotegia, en Amorebieta




Jornada de celebración por partida doble que decidimos pasar de sidrería. Entre las muchas opciones que se nos presentaban nos decantamos por la sidrería Uxarte de Amorebieta. ¿Por qué? Pues porque se adecuaba a lo que buscábamos: una sidrería, que estuviera un poco alejada como para tener que desplazarnos pero que se pudiera ir en transporte público, que no fuera excesivamente cara y que tuviera un menú de calidad. Todo eso lo cumple la sidrería Uxarte así allí nos dirigimos.

Reservamos para 10 personas con antelación, por si las moscas, ya que no es un sitio demasiado grande. Se trata de un caserío que se encuentra en la carretera N-634 pasando Amorebieta a la izquierda. Cogimos el bizkaibus 3912 Bilbao-Eibar en Hurtado de Amezaga. Sale cada hora a las y medias. Tarda cerca de una hora hasta la parada en la que nos bajamos, Montorra. De allí hay que retroceder unos 100 metros por la carretera y coger la primera entrada a la derecha. Un cartel señala que la sidrería Uxarte se encuentra a 300 metros.
Nada más llegar sorprenden las espectaculares vistas del Anboto que se pueden disfrutar desde la terraza de la sidrería. Ya en su interior comenzamos a degustar la sidra de las 6 cupelas. Realmente exquisita. Un cuadro en el que había enmarcado un artículo periodístico recordaba que la sidra que elaboran en Uxarte está entre las 12 mejores del mundo.

Tortilla de bacalao.
Caldito de carne.









El menú comienza con un caldito de carne para entonar el cuerpo. Sigue con la tortilla de bacalao, redonda y demasiado cuajada para nuestro gusto y quizá un poco sosa, pero rica. Después tacos de bacalao frito con pimientos verdes. Probablemente lo que más éxito tuvo de toda la comida. Realmente el bacalao estaba exquisito. Hasta hubo quien untó el plató. La verdad el pan invitaba a ello ya que también fue algo reseñable. 

Zancarrón con pimientos rojos.

Junto al bacalao sacaron zancarrón con pimientos rojos. Algo marca de la casa y que no se suele ver en otras sidrerías y que estaba muy rico. El plato fuerte, como siempre, la chuleta. Estaba buena, tierna y jugosa pero quizá un pelín demasiado hecha. Deberían habernos preguntado si la queríamos más o menos hecha. En esta sidrería se puede elegir entre chuleta o pollo de caserío guisado a la sidra. Hubo quien lo pidió y estaba rico, aunque quizá la ración un tanto escasa. 

Pollo de caserío a la sidra.

Chuleta.

De postre, además del tradicional queso con membrillo y nueces, se podía elegir entre arroz con leche, natillas, cuajada, tarta de whisky y contessa.

Todo ello acompañado de sidra en botellas en la mesa y los inevitables recesos en la comida para levantarse a la cupelas a echar unos tragos de sidra. En resumen, una opción muy recomendable para pasar un día en cuadrilla disfrutando de una sidrería sin preocuparse del coche. El café también está incluido en los 25 euros más IVA que cuesta el menú.

Uxarte sagardotegia


jueves, 14 de noviembre de 2013

En Lekeitio, txipirones


La costa bizkaina alberga algunos de los mayores atractivos de la provincia. Sus playas salvajes con arenas doradas e imponentes olas merecedoras del mayor de los respetos, y sobre todo sus puertos pesqueros. 

Eigurenen jauregitik.
Lekeitio ha sido y es uno de esos lugares con un encanto especial. Cuna de marinos y arrantzales, pelea hoy por mantener ese apego con la mar que impregna sus callejuelas estrechas que arrastran al visitante hacia el puerto, donde se mecen, ordenados, los barcos. Por desgracia, los barcos de pesca son minoría frente a las embarcaciones de recreo. 


La belleza de esta localidad, refugio veraniego de las familias más pudientes de mediados del pasado siglo, acompaña al visitante en su recorrido por el casco antiguo, el puerto, el rompeolas, el renovado faro o la playa, con la isla de San Nicolás al fondo, siempre al fondo, vigilante. 

Alex-eneatik.
Pero no todo va a ser pasear, también habrá que alegrar el paladar. Aunque habrá muchas más propuestas, voy a lanzarme a recoger tres recomendaciones. 

En primer lugar, debo destacar los txipirones del Lehiope. Se trata de un bar situado en Pascual Abaroa Etorbidea. Pese a tener una barra bien surtida de pintxos, su especialidad son los txipirones fritos. Ejemplares de pequeño tamaño, de bocado, pasados por pan rallado y fritos. Sin más. Pero tanta simpleza en su elaboración nunca reportó tanta satisfacción en el paladar. Acompañados de un txakoli fresquito son bocado exquisito. Quien prueba tratará de regresar a Lekeitio aunque solo sea para volver a degustarlos. 

Cuidadito con el aceitillo que desprenden, mmmmm!.
Callejeando por sus cuestas y junto al puerto y la plaza del ayuntamiento se encuentra el bar Metro,
un pequeño local en cuya barra destacan las gildas y los pintxos elaborados con cebolletas, una delicia a decir de quienes los han probado.


Para acabar con las recomendaciones, no me resisto a dejar de nombrar el Makala y sus kubatas, puestos como dios manda, en vaso grande, muy grande, con su zumo natural y los hielos justos. Un colofón, o dos, o los que se tercien, para una jornada redonda. 


Antes o después de probar estas delicias se pueden y deben catar otras de las muchas bondades gastronómicas que esconde Lekeitio, pero eso queda en manos del lector. Al menos ya tiene por dónde empezar. On egin!

viernes, 11 de octubre de 2013

Txikitero eguna

Cada 11 de octubre, coincidiendo con las festividad de la Amatxu de Begoña, se celebra el día del txikitero o txikitero eguna.

Imagen de la Virgen de Begoña en la calle Pelota del Casco Viejo. Observese que la imagen tiene en la mano derecha un vaso de txikito, ya que es la virgen de los txikiteros y ante ella se canta la Salve.

Pocas cosas habrá tan bilbaínas como la costumbre de tomar txikitos o potes en cuadrilla, bueno quizá el Athletic, y el bollo de mantequilla, y la carolina, y.., bueno vale, hay muchas cosas tan bilbainas como la tradición de txikitear, pero esta es una de las más bilbaínas y la que en más riesgo de perderse corre.
Tradicionalmente las cuadrillas txikiteaban por el Casco Viejo tomando vino peleón. Hoy en día las cuadrillas que toman potes prefieren otras bebidas, como zuritos, si es vino que sea crianza o como mucho cosechero o incluso kalitxiki (kalimotxo pequeño).
También se está perdiendo la costumbre de entonar bilbainadas y otras coplas populares en cada bar, y como no, un txikitero que se precie debe lucir txapela con elegancia y estilo, un poco ladeada, al modo bilbaíno.

Txikiteros entonando bilbainadas en un bar del Casco Viejo.
 Para recuperar estas y otras tradiciones relacionadas con la costumbre de tomar vinos en cuadrilla surgío el txikitero eguna, que hoy cumple su 50 aniversario.Así que no podemos dejar que se pierda esta tradición tan nuestra. Esta ronda la pago yo, que para eso soy de Bilbao.